-Eres una maldita mentirosa…nada que salga de tu boca lo voy a creer…espero que todos ustedes se pudran, son unos malditos delincuentes…aléjate de mí, no quiero a un asqueroso monstruo cerca de mí. —me soltó aventándome bruscamente lo que me hizo caer y rápidamente Carmen me ayudó a levantar. -Ni crea que te puede tratar así. —dijo Tato a punto de salir tras él, pero negué despacio. —no me jod*s, él se tiene que arrepentir de lo que te dijo. -Hey no…déjalo…ya le hemos causado bastante daño. —sollocé caminando a la oficina encerrándome y me senté en el suelo abrazando mis piernas recordando cada palabra. -Por favor abre…hablemos hija. —escuché la voz de mi papá detrás de la puerta y negué despacio, aunque no pudiera verme. —abre por favor, si no voy a tumbar la puerta. -Solo déjenme sol

