(Vicente)Recibí ese llamado que... No hay palabra en el mundo para describir el miedo, la impotencia, la rabia y la preocupación que sentí al escuchar, primero la voz de un hombre en vez de la dulce voz de Macarena, y luego saber que Cristian Sáez había salvado a mi prometida de quizá qué cosa. ¿Cómo era posible que estuviera en la calle a esa hora si la dejamos en su casa y a punto de acostarse? Esa niñita tenía claros problemas de trastorno de sueño. ¿Por qué tenía que ser precisamente Cristian quien la había encontrado? ¿Qué hacía cerca de ella? ¿Acaso la estaba siguiendo? Eso no me gustaba nada. El tiempo que tardé en llegar a buscarla se me hizo eterno, dando mil vueltas a mi cabeza sobre qué fue lo que la hizo salir de su casa a esa hora. Y si saber lo que le había sucedido me h

