(Vicente) Vi a mi Capitana y a mi papá conversar preocupados, algo había pasado. Ella caminó hasta donde estaba yo, venía pálida y nerviosa. ―Hans Reitter está en Chile ―me avisó mi capitana hiperventilando. ―¿Qué? ―Quiere llevarse a Fernanda, tu papá lo acaba de descubrir. ―No puede ser. ―Pues créelo, tu papá le pidió a Marta y a René que la cuidaran, que no la dejaran salir. Completamente fuera de mí, me giré hacia mis compañeros de tablas. ―¡Lo siento! Se suspende el ensayo. ―¿Qué pasa? ―me preguntó Diego. ―Tenemos que ir a casa ―respondí lacónico―. ¡Mario! ¿Puedes hacerte cargo de cerrar? Se nos presentó una urgencia familiar ―solicité. ―Claro, amigo, anda tranquilo. ―Gracias. Adiós, nos vemos mañana ―me despedí de todos en general―. Vamos. ―Le tomé la mano a Mac

