Caio Houston: Cuando llego frente al condominio de Suzana pido autorización en la portería para entrar, pero mi amigo portero dice que ella no está en casa. —¿Cómo que no está Joílson? —le pregunto. Él inspira pesadamente. —La Señora Ferrari salió con un hombre fuerte junto con la niña —dice pareciendo incómodo. Aprieto mis manos en puños, solo de imaginar a otro hombre junto a Suzana que no sea yo. —¿Quién era ese hombre? —pregunto. —Es un creído que siempre viene aquí. Sabía que él se hace el bueno, pero nunca me dio ni la mano, al contrario, siempre viene aquí con la nariz en alto exigiendo hablar con la Señora Ferrari —habla haciendo una mueca. Empiezo a recordar y creo que sé de quién está hablando. —¿Estás hablando de Rodrigo, ese idiota que odia a los perros? —pregunto. —G

