Derek Mientras Valerie y yo esperábamos a que llegaran nuestros posibles clientes para la reunión, luché contra la sonrisa amenazante que quería formarse. Dean no dejaba de pensar en Valerie. Estaba tan emocionado por conocerla, aunque ambos estábamos un poco molestos porque era porque un león de montaña estaba a punto de atacarla y no porque ella supiera sobre nuestra especie y quisiera conocer a Dean. Sin embargo, Valerie aceptaba extrañamente a mi lobo. De hecho, ella lo amaba. Lo cual hizo que Dean subiera felizmente a la luna. “Ella ni siquiera se alejó, ¡dijo que éramos perfectos!”, aulló él emocionado. “Lo sé, amigo, estuve allí”, reí internamente. “También me acarició y me rascó las orejas”, suspiró contento. “Necesito que te calmes, tengo que concentrarme en que esta reunión

