Capítulo 32

2509 Palabras

 Los siguientes días yo sólo era un reflejo de lo que una vez fui. Intenté acostarme con tantos chicos que perdí la cuenta en el número diez, pero nunca concluía nada porque no era capaz de concentrarme. Ellos me llamaban microondas, por el hecho de que los calentaba, pero no hacía nada más. Tenían razón, aunque no era mi culpa, era la del rubio imbécil que se paseaba con su nueva novia igual de imbécil por los pasillos del instituto.  Decir que estaba molesta era un eufemismo.  Aunque más que molesta estaba dolida, me dolía soberanamente lo que Adam había hecho conmigo. Me convirtió en otra persona, en una de esas chicas enamoradas de un hombre que no las quería lo suficiente, aquellas que sufrían y daban lastima a donde quiera que fueran. No entendía por qué había roto las barreras alr

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