Emily estacionó en la casa de Adam. Llevaba a Kaden en el asiento trasero y prometió darle de cenar y poner películas infantiles para que se distrajera mientras yo no estaba. No sabía que haría sin ella, sin que estuviera dispuesta a cuidar de mi bebé cuando yo necesitaba decirle a Adam que lo amaba. —Suerte —dijo con una sonrisa. Se la devolví y salí del auto. Me dirigí hacia la entrada y toqué dos veces con fuerza, porque la casa era inmensa y quería que me escucharan estuviera donde estuviera. Emily desapareció por el camino y suspiré, me sentía nerviosa, lo que era extraño para mí. Yo no era una mujer insegura, no cuando había hecho cosas que la mayoría de mi edad consideraba impensable. Cinco minutos después, y cuando estaba convencida de que no había nadie en la casa, la puerta

