Me baje del taxi con la mayor rapidez que podía y corrí hacia la entrada del edificio de ladrillo visto. Era mi primer día y ya estaba llegando tarde. Cuando llegue a la gran entrada pude respirar; estaba nerviosa, me había encontrado con Elio dos veces más luego del hospital, y hablábamos bastante por mensaje, pero su presencia me seguía poniendo nerviosa. Sacudí mi cabeza y decidí tocar el timbre que me había indicado. -¿Si?-la voz del fotógrafo se escucho por el aparato. -Soy Laila.-respondí rápidamente. Las palmas de mis manos sudaban. -Oh, abre y sube por el ascensor al piso siete.-comentó y el un sonido vibrante en la puerta me indicó que ya podía abrir. La recepción era amplia y luminosa; no fue para nada difícil encontrar los ascensores ya que estaban a simple vista. Luego de

