Mi mente todavía seguía repitiendo las palabras que el modelo me había dicho minutos antes a que pudiera subir con tranquilidad a mi ya arreglado coche. Suspire y me deje caer hacia atrás en mi asiento; mis ojos se cerraron al instante, estaba cansada. Quería llegar a casa. En el momento en el que ese pensamiento apareció en mi cabeza, recordé lo que había pasado por mi cabeza antes del momento tan incomodo que Elio había creado. Nunca habíamos hablado con Rubén de vivir juntos formalmente, él nunca lo había dicho y yo tampoco había tenido las intenciones de sacar ese tema; todo había pasado de forma muy natural, yo había llegado un día y no me había ido nunca más. Respire profundo y me acomode en mi asiento, agarrando el volante que estaba frente a mi. -¿Y si no le gusta la idea de

