Killian y Alora vieron como la “supuesta” prometida llegó en el momento menos esperado. El príncipe apretó la mano de su chica con suavidad como una clara señal de que le dejara lidiar a él con ella. Debía ponerla en su lugar y dejarle claro que no tenía intenciones de casarse con ella ni mucho menos regresar al reino de los licántropos si no era con Alora, no pensaba renunciar al amor que había encontrado. — ¿De nuevo te encuentro con ésta plebeya? —preguntó Bika conteniendo los gritos detrás de su blanca dentadura, see acercó peligrosamente a ellos retándo a ambos con la mirada. — Es mi novia y la estoy proclamando como mía —dijo Killian mostrando un poco sus dientes blancos ante la furia que comenzaba a embargarlo. — Huele a kilómetros que lo has hecho, pero sabes que está prohib

