Bika estaba hecha un nudo de nervios. Sentía como el corazón le palpitaba mientras estaba frente a Robin ¿cómo podía decirle que su vida corría peligro porque a ella se le ocurrió amarlo de la nada? Terminaría odiándola sin duda alguna. Bien merecido lo tenía. Killian le había dado la mañana libre a Robin para que pudiera reunirse con la loba. El príncipe se haría cargo de todos los pendientes junto con Alora. Robin veía a Bika con curiosidad. La muchacha lo había invitado a un picnic en un paseo por las montañas, lo cual no le había parecido mala idea. Estaba comiendo su sándwich cuando fue él quien decidió romper el silencio. — ¿Qué es lo que me tienes que decir? —preguntó con naturalidad Robin. Bika se sonrojó al ser cuestionada. Robin solía ser inocente en muchos aspectos pero n

