Pov: Jazmín Fuentes Entramos a una oficina y me siento avergonzada, apenada y nerviosa, porque siento que Lizandro Beltrán sabe más de mí que cualquier otra persona en este lugar y en cierto modo es así. — Menos mal que nadie estaba allí, imagina que descubrieran que mi nueva ayudante de cocina no distingue el aceite del vinagre, tendría que haberte regañado o dejarme totalmente expuesto que soy demasiado débil a las chicas bonitas, aunque no sería debilidad porque resulta que no eres solo una chica bonita, eres una deudora extraña y escurridiza —frunzo el ceño confundida por todo lo que dice. ¡Es un total desvergonzado! — Pero usted no tiene un ápice de vergüenza, señor Beltrán —se carcajea, como si todo lo que acaba de decir no hubiera sido un coqueteo acompañado de un total desc

