Antonella Richard condujo directo al hospital materno infantil, a pesar de que puedo dar a luz en cualquier otro hospital cercano, él se empecinó en que fuera específicamente en ese, por si hay alguna complicación. Después de media hora conduciendo, que para mi fue una eternidad, llegamos al bendito hospital. No puedo describir el dolor que sentía en ese momento. Me trasladan rápidamente a una habitación y entra una gineco obstetra para revisarme, pese al dolor que siento, debo soportar que me esten tocando allí abajo para comprobar cuánto tengo de dilatación. solo atino a empuñar las manos y apretar los dientes. por momentos siento que no puedo respirar...o se me olvida respirar por el dolor. — Tienes apenas cinco centímetros.— Me dice la doctora, te pondremos la epidural y estarás

