La Disrupción del Algoritmo Klaus El mundo se había disuelto en un error de sintaxis. El sonido de la palabra bebé rebotaba en mi mente, creando un bucle infinito que mi lógica no podía resolver. Sara me había abrazado con una fuerza emotiva que no podía simularse, y sus palabras eran la prueba irrefutable de un evento orgánico que yo había descartado por años como una probabilidad estadísticamente insignificante. —Funcional... es perfectamente funcional —había dicho. El adjetivo era lo único que mi sistema podía ofrecer como respuesta coherente. «Y por primera vez, estoy aterrado, pero feliz» Esas palabras que no existían en mi código desde la llegada de ellas, ahora me retumbaban en mi cabeza y en... mi corazón. Me separé un poco de Sara, sosteniéndola por los hombros para poder e

