Misael observa todo con el ceño fruncido, frente a él dos brabucones fuertemente armados están listos para asesinarlos allí mismo, Lynn permanece en silencio algo shockeado aún por toda la información que Piero le proporcionó y cuando uno de los enemigos se decide por apuntar al mandatario con su metralleta, el ruso se pone de pie y lanza descargas eléctricas desde sus manos. —¡Mata al fenómeno!— grita el otro. Estando a segundos de su muerte el chico sólo puede pensar en proteger a aquel hombre colocándose frente a él, una sorpresiva ráfaga de viento logra hacer volar por los aires a los soldados y sólo eso basta para que el pelinegro sepa que Carlos está allí. —Lamento la demora, me perdí aquí dentro — sonríe el mexicano. —Nunca estuve tan feliz de verte como ahora— Misael ríe. —j**

