-–¡Dales duro Misael!-– grita Carlos golpeando a un soldado. -–¡Debemos derribar esos aviones!-– avisa Víctor. -–¡Vienen más! -–¡Yo me encargo!-– Maribelle se pone de pie. La chica corre unos metros y voltea esperando la llegada de los aviones furtivos, una vez los tiene en la mira espera lo suficiente para que se acerquen y cuando lo cree conveniente choca las palmas de sus manos generando ondas expansivas que lo destruyen todo cuanto tienen en su camino y los aviones no son la excepción, en menos de dos segundos colapsan, explotan y los escombros caen al suelo envueltos en una humeante llamarada de fuego. Darel y Francis utilizaban su mejor técnica, creando una barrera constituída por agua que los cubría completamente evitando así que los enemigos pudieran atacarlos a distancia y de

