Sus miradas se encontraron y fue como si algo muy profundo se desatara por dentro. Había una necesidad apremiante y sus corazones estaban acelerados por el deseo abrumador que estaban experimentando. Era tanto tiempo deseándola en silencio que a Thomas le resultaba imposible seguir esperando para poder tocarla y hacerle el amor. Pero Thomas era un caballero y se obligó a mantener el autocontrol. Si había esperado tanto tiempo, por supuesto que podía soportar un poco más la tentación. Ahora lo importante era que ella estuviera bien y que pudiera terminar de recuperarse. —Te dejo para que descanses, mi amor. Ha sido un día muy complicado para ti— manifestó comprensivo. Ella lo miró con infinita ternura, pues sabía perfectamente lo que estaba sintiendo, y, sin embargo, anteponía su bienesta

