Después de una noche espectacular en la que el amor impregnaba el ambiente y cada rincón de su piel, Rose y Thomas estaban más decididos que nunca a defender su amor. No permitirían que el destino y las adversidades les arrebataran lo que por tantos años habían esperado. Sin embargo, Aranza y Erick estaban preparados para dar el siguiente paso en sus planes malévolos para acabar con esa relación que para ellos suponía un estorbo. —Rufus me dijo que Thomas y esa infeliz habían terminado su relación. Así que llegó el momento de entrar en acción y recuperarlo. Me parece humillante que yo tenga que mendigar por estar con Thomas cuando debería ser él quien se arrastre a mis pies para suplicarme que lo perdone —pronunció Aranza con desdén. Eric la tomó de la cintura y le besó el cuello, provoc

