Santino El vuelo de regreso a Colombia después de un emocionante fin de semana de carrera en Barcelona fue una experiencia agridulce. Ganar el gran premio fue una hazaña que llenó de orgullo a mi equipo y a mis seguidores italianos. Al levantar la bandera de Italia en el podio, sentí una oleada de emoción y gratificación, pero eso fue lo que menos me importó en ese momento. Mi mente y mi corazón están enfocados en el reencuentro que me espera en Colombia. Durante el vuelo, mi cabeza está llena de pensamientos sobre mi padre y mi hermano, quienes, hasta hace poco, estuvieron en una peligrosa misión en Rusia. Habían estado desaparecidos durante un tiempo que me pareció una eternidad, y la incertidumbre me había carcomido por dentro. Durante los entrenamientos, no podía evitar pensar en e

