9. Té.

1675 Palabras
Todo en ese jardín es sencillamente hermoso, una charla tranquila, un agradable lugar y un té bastante bueno. Las diferencias entre Enrico y su hermano Dante son muy marcadas una vez que se comparan a detalle, la extrovertida pero amable actitud de Dante es distinta a la arrogante y efusiva forma de Enrico ante ciertas cosas, Su voz es casi la misma pero Dante posee un cierto toque coqueto en su manera de hablar, esa mirada tan expresiva, la forma de saltar de un tema a otro, su manera de demostrar interés con facilidad y también interesarse por aquello que nota en los sutiles gestos de Angyal al momento de tocar ciertos temas, la forma tan única en la que gesticula con las manos dando algún que otro ejemplo le gusta a la princesa, misma que sigue el ritmo de la conversación con ciertas acotaciones y haciendo comentarios que indirectamente pero con toda intención hace aún más fácil entender que le gusta y que le aburre, para Dante, Angyal es otro mundo, una joven fría y silenciosa, calmada y grácil, no por tener interés en otros nobles o entablar una relación con nadie. El joven nota fácilmente la rígida pero fluida forma en que se mueve, es tan alta que parece aún más inalcanzable pero siempre esta impecable y con la frente en alto, la sutil elegancia de su porte y la forma en que camina, es complejo compararla con otras en su rango, quienes suelen buscar a dicha edad un hombre para mejorar su r**a y mantener un alto estatus, las amistades bien escogidas son una forma de ascender entre los nobles o mantener una alianza además de quizás forjar una para estabilidad o favores, pero, Angyal no tiene interés, ya es bien sabido que Enrico y Golet se metieron en más de un problema con Tüske pero, no muchos conocen la relación que mantiene a Angyal cerca de ellos, curiosidad talvez, la hija de Golet tiene cierto aprecio por ella pero no pasan de allí, por otro lado, Enrico se encariñó con ella y acabó despertando ese lado suyo qué hacía muchos años se había marchitado. —¿Disculpe?. Dante parpadeó un par de veces mientras ve a los dorados ojos de Angyal. La suave sonrisa en sus labios es algo encantador para el joven. —Que me gustaría un día escuchar dicha obra, es interesante, “El bautizo de la guillotina” Tan curioso como extravagante Los ojos de Dante se iluminaron ante la idea de que la princesa de un imperio estuviese genuinamente interesada en su obra más reciente. Ser director de una orquesta tan grande no es tarea fácil pero le hace feliz a sobre manera el crear música y relatar historias a través de las canciones que tanto trabajo le daban. Una cosa es ser admirado por ciertos grupos, incluidos incluso reyes, pero, Un imperio, era otro nivel de emoción para él. Ni más ni menos que el imperio de Köd, la bestia impenetrable, mucho se cuenta de aquel lugar, ciertamente si logra impresionar a Angyal podría tener una oportunidad de llegar aún más arriba. Y tal vez agradarle a la misma princesa. —¿Por casualidad está inspirada en algo en específico?, tal vez… ¿Las crónicas de las espadas de plata?. Para ella el es como un libro abierto, no hay demasiado que esconder, pero esto le agrada. Poca gente llama su atención. —Si, exactamente, suelo buscar inspiración en dónde primero llegó a mi, ya sea un ambiente cambiante, un lugar concurrido, en altamar… Entre otros, sobretodo me gustan los libros de los cuales varias obras he hecho a partir de una lectura emocionante, y siempre quiero transmitir la misma emoción que a mí me causa leerlos. —Vaya, que curioso, justamente estoy buscando algo que si llame mi atención, ¿debo suponer que acompaña sus creaciones a veces con algunas obras en los grandes anfiteatros de sollestri?. El joven se muestra finalmente más tranquilo y emocionado,esto ya que la princesa es tan directa que le causa bastante mas sorpresas de la que debería. —Algunas veces. Master of Tides es una que al público le ha gustado genuinamente en los últimos meses, además de que dicha obra llama mucho la atención, Las leyendas y mitos hechos obras a detalle suelen impactar mucho su alteza. —Realmente, está usted en lo cierto. A una cierta distancia se encuentra una linda lechuza entre las ramas de los árboles, observando en silencio todo, detallando como el ambiente se torna ligero y agradable a medida que la conversación avanza con un tema en común que tanto a Dante como a Angyal les encanta. Pero al rey que rondaba cerca seguido de un par de hermosas damas le desagrada, buscaba con mucha paciencia el momento para mover sus piezas y acercarse de nueva cuenta a la princesa. No es el único eso es evidente, pero, los demás mantienen su distancia sabiendo que su terreno era hielo frágil, al no tener oportunidad de estar tan cerca, ella es esquiva, fría como solo una futura emperatriz de aquella tierra gélidas podía serlo, los demás estaban acostumbrados a princesas delicadas y frágiles, sensibles y tímidas, tal vez algunas simples y agradables pero tan joven princesa, imposible de aplacar, inalcanzable, rígida y silenciosa, tan inpavida y misteriosa es un juego de ajedrez que no han de poder ganar, solo les resta esperar al descubrir de algo lo suficientemente importante como para hacer su primer movimiento, No sabían, ni saben nada de ella, pero no perderán la oportunidad de averiguar algún detalle que puedan usar a su favor. Ya mucho más tarde, quizás las ocho de la noche, la luna posa en su máximo punto y como si fuera poco Angyal se quedó en la biblioteca del castillo en pleno silencio, a primera oportunidad que tuvo escapó de esos aburridos y tediosos bailes a los que por respeto se ve obligada a asistir constantemente, luego recibiría algún regaño por parte de su padre, eso de seguro , pero mintió con que no se siente bien y se quedó en la biblioteca escondida sin demasiado ánimo para salir a sentarse, ademas de tener que bailar seguramente con algún monigote triste, aburrido y simple para que no se le entumezcan las piernas o se quede dormida en su asiento con la soporifera música de ese infernal baile. Odia tener que asistir. —¿Acaso ser un rey le da el derecho de espiar a una dama?. Dice Angyal, con un pesado libro en mano, el cual se encontraba hojeando en busca de algo interesante. Alguien saca cuatro libros del estante y pudo ver a un costado el rostro de Angyal. —Parece que tiene un buen sentido de su entorno, pero, tiene razón, no es lo más correcto por mi parte, me disculpo por ello señorita. Nagy simplemente no comprendió cómo se dio cuenta de su presencia tan pronto, apenas aparecer en dicho lugar a través de las sombras que producen las esquinas lejanas a la luz. No ha tenido que caminar tampoco, no hizo ruido, tampoco movió algo. Le fascina ella y quiere entender como lo hizo. —¿se puede saber que lo trae justo a esta sección?. Preguntó alejandose. —Usted, para ser más exactos. El hombre es claramente muy directo. Aunque realmente Angyal ya lo ha notado en esa pequeña conversación que habían tenido durante el baile el dia anterior. —¿Algúna razón en específico para ello?. Este algo desconcertado miró a su alrededor, la voz se escuchaba a la distancia, muy lejana de donde antes se encontraba. —¿No es más apropiado hablar esto de frente princesa Angyal?. Se giró al sentir el frío en su espalda. —Supongo que si. —¿Sabe que brilla por su ausencia?, muchos se preguntaban dónde está. Sonríe con un poco de burla. —No veo que necesidad o diferencia hay entre si me encuentro aquí o en el baile. Siguen uno frente al otro mientras la monótona mirada de Angyal sigue fija en el libro. —Es muy simple, Una dama tan enigmática es interesante y usted, es un misterio completamente, con todo respeto. Angyal levantó la mirada y cerro el libro. —¿Y esa es su excusa para llegar hasta acá? Un poco tonto de su parte, ¿no le parece? —No tengo nada que esconder, lo acepto, es una dama que llama en gran medida la atención, quizás, sea muy atrevido de mi parte pero, ¿cómo puede culparme?, No solo su inusual y única belleza llamo mi atención, si no sus gustos y facilidad para seguir una partida de ajedrez de lo más inusual. Angyal lo mira con algo de interés y tal vez algo de cansancio, quizá pueda tener una charla interesante, finalmente Un rey tiene mucho que decir. —Puede ser que usted sea culpable en todo este asunto, pero, bien tiene un punto, es imposible no mirarme. Simplemente arrogante pero tiene su punto a favor. —Ya habiendo acabado con este juicio en mi contra quizás ¿quisiera continuar la partida de ajedrez que ayer en la noche?, aún no es jaque mate. Ella sonrió ocultando su molestia, e aceptó su oferta por cansancio ante los mil comentarios de quien se encontraba frente a ella. Ambos se dirigen a una de las amplias mesas de madera oscura dónde las velas iluminan todo. —Pero igual no creo que tenga muchas opciones para ganar. La princesa rueda los ojos de forma disimulada. Ambos ya se encontraban sentados cada uno frente al otro en entre lados opuestos de la mesa. —¿No seria más sabio no subestimar al oponente?. Este coloca su mano frente a la drama de las velas haciendo sombra y de esta formando el tablero de ajedrez, retiró su mano iluminando las oscuras piezas de su lado y el brillante color blanco del lado de Angyal, esta suspiro antes de hablar. —Puede que tenga razón, finalmente usted es el rey aquí.
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