Natalie consideró que era necesario hacer saber su molestia. "No me importa lo que pienses de mí". Tobias se mostró serio y agregó; "Eso ya es cosa tuya". Al escuchar su respuesta, sintió como si acabara de golpear un trozo de algodón, pues no pareció haberlo afectado en absoluto. ¡Definitivamente era un hombre horrible! Además, con lo ocurrido la noche anterior, su opinión sobre él había empeorado. Aún así, ella permitió que la alimentara pacientemente con la deliciosa comida, y cuando hubo terminado, le dio un poco de sopa también. Después de beber el caldo, se acarició el abdomen hinchado y señaló las frutas. "Alcanzamelas, quiero comerlas", dijo a modo de orden, ya que sentía que merecía hacerlo. "Tienes buen apetito a pesar de estar enferma", comentó él luego de pa

