Había pasado exactamente cuatro días desde la última vez que había visto a Zayn. No lo encontraba por ninguna parte, no tenía ni idea de donde se había metido. Había tratado de preguntarles a sus amigos, pero ninguno de ellos tenía de donde se encontraba, o bueno, también había la opción que no me querían decir dónde es que se había metido. No me gustaba admitirlo, pero realmente lo extrañaba y mucho. Cerré la puerta tras de mí, tiré mi bolso mientras soltaba un gran suspiro. Al fin habían acabado las clases, o bueno, por lo menos la semana y eso significaba que tenía que volver a donde mi familia. Me acerqué donde se encontraba mi pequeña maleta e hice la misma rutina que hacia cada vez que era fin de semana. Prendí la televisión con la esperanza que así pasara el tiempo mucho más rápi

