¿tareas y cambios?

1023 Palabras
Cierro la puerta de un tirón y sin esperar más me tiro en mi cama y siento como todo mi cuerpo se relaja. Me acuesto mirando hacia el viejo techo de la habitación, aun no entiendo cómo es que resulte aquí y no hablo del lugar o bueno si, pero no de la habitación exactamente, hablo de aquí, la universidad. Sinceramente hace algunos años incluso hace algunos meses me miraba una chica sin futuro y ahora... me encuentro aquí, me encuentro en una de las mejores universidades del país. Gran cambio. Saco mi pequeño celular del bolsillo y sin mas conecto mis audífonos para que la música no tarde en inundar mis oídos. Cierro los ojos y tan solo me concentro en la letra de la canción haciendo que todo se esfume a mi alrededor. Vuelvo a abrir mis ojos encontrándome con la pared blanca un poco sucia. Cierro mis ojos y empiezo a imaginarme como sería la habitación perfecta... Con mamá Lisa Meli Eli Con... mi familia. Trago duro y lo vuelvo a intentar, esta vez tengo éxito. Me imagino este pequeño lugar con nueva pintura, pintado de otro color, no, mejor pintado por mi... con pintura neón, con un poco de luz, con más adornos y no tan frio. Me incorporo de la cama y de mi bolso saco la libreta que siempre llevo conmigo, tomo un lápiz y empiezo a dibujar el lugar con las nuevas remodelaciones. Ustedes se preguntarán ¿Qué es lo que hago? Pues... les contare un poco de mi vida; me llamo Sky O'Brien, tengo 19 años como ya se abran podido dar cuenta estudio en la universidad la carrera de arquitectura, si, ese fue mi sueño desde pequeña, pero ahí no queda la cosa, me voy a especializar en diseño de interiores. Todas las personas creían que lo mío era un simple capricho y terminaría lavando platos y con suerte alguna vez pisaría la universidad, pero ahora ya me doy cuenta lo poco creyentes que fueron conmigo, ahora me encuentro cumpliendo mi sueño. Siempre mi madre nos decía que no nos debería importar lo que la gente diga porque si queremos algo con el corazón todo podía ser posible. Cierro la libreta y me levanto de mi cama. Busco con la mirada la ropa que puedo ponerme, pero no encuentro nada o mejor dicho nada mío. Justo al lado de mi cama exactamente en una de las repisas del ropero se encuentra la sudadera que Zayn me presto en la mañana. Me acerco lentamente a ella y después de pensarlo un momento decido ponérmela. Me acomodo bien la sudadera y sin más vuelvo a salir a la calle para buscar la pintura neón. (...) Con mucho cuidado me bajo del autobús no sin antes pagarle al conductor. Tomo dos bolsas en cada mano y me encamino a las gradas para poder subirlas y llegar a la meta. Cruzo todo el campus, camine por el pequeño pasillo hasta que llegue a la puerta cuando escuche su voz. - ¿Qué son esas cosas? – ronca y profunda haciendo que todo mi cuerpo se erice. Abrí la puerta y dejé las bolsas al pie de mi cama para poder hablar mejor con Zayn que se encontraba cruzado de brazos esperando a mi respuesta. Mis mejillas se sonrojaron al sentir su mirada puesta en mi que mas parecía que me quedaría un hueco gracias a que me observaba demasiado. -yo... pensé que tal vez vendría mejor un cambio para... la habitación – lo último lo dije en un susurro casi inaudible que ni yo misma logre escucharlo bien. Quería desaparecer. - ¿Qué? – dijo mirándome fijamente haciendo que me sintiera más pequeña de lo que ya era. - pensaba hacerle un pequeño cambio, pero si quieres... yo... no... diré... lo hago solo para mí o si quieres, solo si quieres puedes ayudarme a hacerlo y lo hacemos a toda... toda la habitación – algunas palabras salían sin lógica a medida que iba hablando gracias a que la mirada de Zayn seguía posada en mi como si yo fuera una escultura a la cual admirar. Uno, dos, tres... segundos pasaron y la estancia seguía sumida en un completo silencio. Las comisuras de sus labios se fueron elevando hasta que formaron una cálida y rara sonrisa. -¿ahora? O ¿mañana? – pregunto sin quitar la mirada de mi. Rápidamente repase todo lo que tenia puesto, en realidad, no era la gran cosa, solo eran Jeans, tenis viejas y una sudadera ¿llamaba en algo la atención? Pues a mi no me llama en nada. - si quieres lo podemos hacer mañana para que puedas hacer tus tareas – dije encogiéndome de hombros para disimular la ansiedad en el lugar. Una carcajada se escuchó en la estancia y no era cualquiera, era de Zayn, si, como escucharon, Zayn se estaba riendo de mi... -por mi está bien cuando quieras cariño – sentí algo en mi estómago imposible de describir en el momento en que las palabras abandonaron su boca, me había dicho "cariño" y era la primera que alguien me trataba así... Asentí, no sabia que más decir. Me senté en mi escritorio y sin más saque mis libros para empezar repasar el tema que habíamos desarrollados en todas las clases. Era algo típico en mi ya que desde pequeña siempre me intereso tener todo al pie de la letra. Me encanta planificar todo, algunas personas dicen que es algo malo, pero yo lo considero como un don porque no todas las personas pueden tener todo perfectamente ordenado. Mi mirada viajo hacia mi reloj que tenía debajo del florero que por cierto no tenía flores. Eran las diez de la noche, mi mirada recorrió toda la estancia esperando encontrarme con la cafetera que había traído de casa, pero con lo que me encontré fue sin duda mas interesante. Echado en la cama se encontraba Zayn, sus ojos se encontraban cerrados haciendo que sus pestañas se vieran mas largas de lo que ya eran, sus labios se encontraban entreabiertos con un poco mas rosados de lo que ya eran. No dije nada, tan solo me pare y de puntillas fui hasta donde se encontraba la cafetera y me serví una taza de café para después irme a dormir. Mañana sería un día nuevo, uno que debería aprovechar al máximo.
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