CAPÍTULO 31

1292 Palabras

Sibel tuvo que pasar un trago duro y luego intentó tomar un poco de aire cuando Alexey le abrió la puerta de su camioneta. Había una sensación en su pecho muy caliente, y algo en su garganta que no podía descifrar. Era obvio que Iván no sabía que ella vendría aquí, ahora entendía por qué Sora quería sacarla del centro comercial a la mansión mecánicamente después de las compras, pero no podía entender cómo este hombre tenía las agallas de tener una prometida, y follarse a otra con tanta tranquilidad. Y no porque su prometida no fuese importante, sino que se trataba del medio de su venganza, él solo la estaba usando para un medio. —Ve adelante… —ella parpadeó al escuchar a Alexey decirle a Sora, pero el guardaespaldas la miró como si le advirtiera. —No puedo dejar sola a la señorita

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