23 años atrás… —¿Estás bien? —Ana se limpió una lágrima y negó. —No… no lo estoy… —¿Por qué no vuelves a bailar…? En el club te esperarían con los brazos abiertos. Ana miró a su vieja amiga Tania, y pasó un trago grueso. —Después de Vladímir, supe que jamás volvería a mi vieja vida… —Ana… Vladímir está postrado en una cama, y crías un hijo que no es tuyo… sé que… Ana puso la mano sobre Tania y negó. —No Tania… Amo a Iván como si fuera mío… yo lo tuve en mis brazos desde que era solo un bebé… Y él me ama como su madre. Y te juro que no me pesaría la enfermedad de Vladímir, sino fuera por su madre encima de mí todo el tiempo. —Es una mierd@ de mujer, no sé cómo la aguantas… Ana negó con las manos temblorosas. —Vlad ha hecho mucho por mí, y no puedo dejar a Iván solo. Aún

