—¿Kathy? ¡Hola! ¿Te quedas? —,Dice mirándome con una enorme sonrisa, sus comisuras se habían elevado y sus ojos achicado en el proceso. —Estas grabando.
—Sí, estoy grabando.
El mira directamente a la cara, para comenzar a posar de forma evidente y exagerada, una sonrisa por un par de segundos quiso escapar de mis labios, más no lo permití.
—Interesante. -Dice guiñándole a la cámara de forma marcada —Hay una fiesta hoy, ¿Me acompañas?
Bufo, el realmente no cambiará nunca, me enderecé y sin pensarlo dos veces rode mis ojos, era estúpido que siguiera sacando una y otra vez esto, como si no fuera lo que nos llevará a los problemas, no que tomará, me daba lo mismo, si no, el modo que me trataba cuando estaba en una fiesta, por consiguiente, si el iba a una, yo no lo haría.
—No, adiós.
Me giro y él toma mi muñeca jalándome y atrayéndome a él, lo miro y él sonríe. —Es broma boba, veamos películas esta noche, ¿Sí?
Apago la cámara, pienso durante un par de segundos en mirarle, pero lo hago, notando que su mirada se veía emocionada. —¿Hablas enserio?
Puedo notar que su sonrisa era sincera, sin embargo una parte de mi dabas señales rojas en opción de negar, ¿Sería conveniente salir con el? Era grosero no darle la oportunidad completa, era inútil, si no quería intentarlo, ¿Por qué decirle que sí?
Pienso durante un par de segundos, esto se trataba de una nueva oportunidad, tanto para el como lo era para mi, el decir que no, tenía que ser por una buena razón, sin embargo, sólo tenía aquella que decía, que de no hacerlo, seguramente me sentiría con más paz que del hacerlo, me enderecé y suspire, pase mis manos por mis bolsillos, protegiéndolos del frío y fruncí ambas cejas. Se trataba de una oportunidad para ambos, para poder crecer, para poder vivir como debería de hacerlo. Una oportunidad que, nos volvería a lo que fuimos alguna vez—Si funcionaba—, o otra oportunidad, de cuál dejar que me rompiera el corazón en diez mil pedazos, lastimándome con las acciones que tuvieran más peso en mi, tal como el día de hoy.
Quizá que nuestra amistad termine, sería lo más sano.
—¿Y la fiesta a la que irías? —, Pregunté poniendo todo mi peso en una pierna, igual sería conveniente para mi saber todo a detalle, antes de aceptar, mire sus ojos castaños y note como estos brillaban —, Si no mal recuerdo me dijiste, "Dos días seguidos".
Sin prejuicios.
Si doy esta oportunidad, será abiertamente.
—La fiesta seguirá ahí, tú eres más importante.—, asegura mirándome directamente a los ojos, con aquella sonrisa marcada—, siempre lo has sido.
Me aseguro, con su dedo meñique entrelazado con el mío, que estaría aquí en la noche, más tardar a eso de las nueve, acepté, y me fui a casa. Durante todo el día, no paré de escribir en mi computadora, sobre cosas que sentía.
Normalmente el dolor, era mi musa, mi inspiración.
Sin embargo, durante todo el tiempo que escribí, no paraba de pensar sobre esta noche, una parte de mi, y lamentablemente, una parte grande sabía que sería como los demás días, me dejaría aquí plantada, para después venir con una excusa barata, diciendo que no pensó bien las cosas, o me mentiría, lastimándome de nuevo y creando una barrera aún más alta entre nosotros dos.
Apenas la hora llego, sentí como mi corazón latía más rápido, sabía que yo había llegado a un límite donde quizás las cosas ya no serían justas al darle dicha oportunidad, más no sabía, si podía decir que era mi culpa, yo estaba dando todo lo que podía con tal que nuestra amistad no terminará, mis esfuerzos eran demasiado grandes, junto con mi interés, puede que sí, con el tiempo se fue deteriorando, pero... Seguía aquí, intentándolo.
Mire el reloj que estaba colgado en la pared, la hora había llegado, pasaron cinco, diez, quince minutos, todos y cada uno sin recibir alguna señal de él, confirmándome, que había sido un error aceptar lo de esta noche, tome mi celular, para después abrir i********:, donde, la primera reacción que tuvo mi cuerpo, fue morder con demasiada fuerza mi labio inferior, el dolor aumenta, no sabia cual era, si de mi labio, o la forma en la cual se estaba achicando mi corazón, yo era una idiota, el lo era, el más que yo, idiota, idiota,, idiota... Mil veces idiota, pude salir, a cualquier otra parte, que estar aquí esperandolo, pasaría mi viernes por la noche, encerrada en casa, esperando a un patán que si quiera se había dignado en aparecer, estaba perdiendo mi viernes por la noche, que cólera.
@Saith97 a compartido una foto: En los mejores momentos.
Está en la fiesta, vaya idiota, que abraza la pequeña y bien definida cintura de Sofía.
Gilberto: Morgan, ¿Viste la película que se estrena? Recordé que querías verla, tengo dos boletos, pasaría por ti en quince ¿Aceptas?
Sonrío por inercia, esa película la ansié desde que salió el tráiler, no pienso más antes de contestar.
Kathy: Claro te veo aquí, gracias.
Me levanto y cambio mi ropa, me pongo algo más cómodo y cepillo mi cabello, apenas termino me lavo los dientes, escucho el timbre, cuento un par de segundos, para después acercarme a abrir, notando como Gilberto se encontraba detrás de la puerta, mirándome atento con sus ojos verdosos, da un paso hacía mi, me gustaba como cambiaba su semblante, aunque en su mayoría se encontraba completamente serio.
—Hola. -Sonríe levemente de lado, pasando ambas manos por el interior de su chaqueta.
Le regresó la sonrisa. —Hola.
—Vamos, hemos estado esperando esta película por semanas.
Asentí con una leve sonrisa en mis labios, para ambos terminar saliendo del departamento, en lo que bajamos por las escaleras el me iba contando sobre lo emocionado que estaba por esa película, yo no tenía amigas aquí con quienes ir a verla, y resulta y acontece que a ninguno de los cinco le llamaba la atención por completo para ir a verla, apenas terminamos de salir del edificio, nos dirigimos a su auto, paso su mano por su cabello y me sonrío.
—Espero no haber interrumpido ningún plan—, espeta mientras enciende su auto—, llegue y ya estabas maquillada, entonces... ¿Interrumpí...?
— Noup—, exclame enfatizando en la "p", mire hacía adelante—, Además, quien no quisiera ir a ver esta película, y comer todo lo que hay en los cines.
—O salir conmigo—, recalca, arrugue la nariz y negué—, Amas salir conmigo.
— Yo... Amo—, mire en su dirección, pausando por un par de segundos—, comer todo lo que hay en los cines.
El no puede evitar fruncir sus cejas, junto con la nariz, escuche como bufó, a lo que solté una leve risa, me gustaba salir con él, por lo mucho que podíamos llegar a conectar, el se enderezo y prendió la radio.
—Y un poco salir contigo... No tanto, luego tu ego crece.
— Lo que digas Morgan.
El camino se baso en demasiadas bromas y chistes, junto con risas mezcladas de ambos, en realidad, el era una persona interesante, a pesar de que tuviera a todos comiendo de su mano, conmigo no era de la forma en la cuál lo describían las demás chicas, conmigo era demasiado amable, simpático.
En la película, el se paso picando mis costillas haciendo que me sobresaltará aun más, se recostaba en mi hombro, o simplemente se quedaba pequeños fragmentos de segundos mirando en mi dirección, y a pesar de no haber mirado directamente hacía el cuando eso sucedía, podía sentir el cosquilleo en mi estomago, cada una de las veces que lo hizo. Comí, me divertí, pase un rato demasiado agradable, con una persona agradable, junto con una película, un poco... Asustadora, pero demasiado interesante.
No mentiría, la película estaba tal y como lo esperaba, —incluso quizá más interesante—, podría decir que era una de las mejores películas que había visto, lo hacía mejor Gilberto, y su compañía que era bastante buena, era un gran amigo, una gran persona, y desde que lo conozco siempre ha intentado ayudarme en cualquier tema que me carcoma la cabeza, observaba mis pequeños detalles, tanto que era la primera persona que descubría que yo tenía una página web, la cuál existía desde hace años atrás.
—Gracias por esto, la pase increíble—, exclame agradecida, el me dio una leve sonrisa, para después mirar hacía el frente.
—Gracias por aceptar—,Dice pasando su brazo por mi hombro. —¿Tienes hambre?
—Un poco, podemos ir a mi casa, tengo helado y galletas, podemos jugar video-juegos, podría pedir pizza o tacos...
— Tacos, vamonos—, acepta asintiendo.
Terminamos pasando a un puesto de tacos, que decido pagar yo, a pesar de sus enormes insistencias, con su, "Yo lo haré", apenas la terminamos de comprar, regresamos a su auto, con una canción bastante buena, the best you had, yo comien arareo y el ríe, comienzo a cantar y el también, y yo sonrío al ver que ambos estamos cantando al unísono, era un lindo momento, hacíamos gestos exagerados.
Subimos las escaleras y siento cómo vibra mi teléfono.
Saith: Lo siento tanto, tuve una emergencia, ¿Sigues despierta?.
—¿Vienes? -Miro a Gilberto y asiento.
*** — y yo lloro como si lo fuéramos, la única razón por la que no le mande un mensaje di
Mentiría si dijera que llore toda la noche como magdalena por culpa de Saith, pero realmente Gilberto llego a salvar mi noche, ¿Sí Saith no piensa cambiar, por qué tengo que darle más oportunidades? Perdí, no quiero seguir detrás de un chico al que le importan más las apariencias del cómo me siento yo, no somos más que amigos—Tal vez ya ni esociéndole que lo odiaba era por qué yo quería el final perfecto para el video.
Tomo mi teléfono y muerdo mi uña antes de comenzar a escribir, estoy demasiado nerviosa, sentía que me estaba hundiendo en una herida profunda con cada una de las palabras y acciones de Saith, sin razón alguna, me estaba chupando la sangre como sanguijuela dejandome completamente vacía, por lo cuál terminaba temiendo, que esto terminará en destruirme, mire la pantalla, las palabras que escribí, ¿Había algo mal en mi?
Kathy: Strike uno.
Apenas tecleo enviar, solté un suspiro, para dejar mi celular en mi cama y tomar mi computadora, mirando fotografías que tenía de nosotros, junto con los videos, supongo que las amistades pasaban malos momentos, pero, no sabía hasta que momento se debía dejar de luchar, no sabía dejarlo. Comencé a ponerle un orden a los videos, quería que tuviera un orden perfecto, una forma en la cuál, llegar a mostrarle a Saith —, si es que las cosas terminaban saliendo mal —, que en verdad lo intente, con todas mis fuerzas —, hasta que las cosas ya no tuvieron salvación... Si esto, llegase a terminar, sabía que las cosas habían sido bonitas en su momento.
Las cosas fueron tan bonitas en su momento, y a pesar de que lo intentaba, no sabía si en un momento, las flores terminarían secas en el fondo de un cajón, a un punto de desintegrarse....
Lo amé, de una forma inexplicable, y lo intenté, pero, a pesar de hacerlo, siempre regresabamos a lo roto, a aquellos vidrios rotos, que se incrustaban en la piel, rasgando todo, creando heridas que dolían....
Sin embargo, esas cosas pasan, ¿No? A veces amas, con tanta intensidad, tanto que una persona cree que siempre será así, comienza a dejarte.... comienza a soltarte, a veces te cansas.... A veces te vas..
A veces te vas.
1
—Entrégalo ya Saith, futuras personas que vean esto, Saith es cobarde.
—No soy cobarde. -Dice mirándome mal. —Esto será mi ensayo para ser aceptado en el grupo de Arte, es el unico grupo que no compartimos.
—Cobarde. -Canturrie con diversión, enfoqué su rostro y él arqueo una de sus cejas —Sabes que quedarás.
Deja el ensayo y me mira esperanzado. —Eso espero... Gracias Katherine, por ayudarme.
—Si quedas, siempre ganas.
El termino por asentir, para caminar en dirección de el aula, donde la maestra le estaba esperando pacientemente, apenas dejo el ensayo y camino en dirección de mi, de vuelta, soltó un suspiro tranquilo, y me miro con ambas cejas fruncidas.
—Ahora sí. —Dice cruzándose de brazos, con la mirada levemente fingida en molestía —¿Qué soy cobarde?
Suelto una risita y él se acerca a mí, quitándome la cámara, la pone en la mesa y me sonríe, deja un beso en mi frente y me abraza. —Gracias linda.
Escucho mi teléfono, quito la mirada del video y miro el celular, me recargo en mi brazo, solté todo el aire que estaba en mis pulmones, para después bufar levemente, la felicidad se desvaneció, o quizás... Las amistades siempre pasaban malos momentos.
Llamada entrante. —Rechazar...
Llamada entrante.... — Rechazar...
Saith: Voy para tu casa, Katherine, realmente lo siento.
Saith: Katherine no me ignores...
Saith: De verdad, lo siento Kathy... Por favor.
Tomo mi cámara y la colocó en un lugar donde no se vea, sonrío triste y susurro, "Feliz comienzo", como si estuviera coordinada, el timbre se escucha, solté una mueca y mire hacía la puerta, esta situación me estaba partiendo el alma, de una y mil formas posibles, me enderece y camine en dirección de la puerta, antes de abrirla, mi corazón se achica un poco...
Mire en su dirección, sus ojos grandes y brillantes me miraban atentamente, me estira la mano, la tomo y el me abraza, limpie las lagrimas que se habían salido sin pensarlo de mis ojos, el puso su mano en mi nuca, con tranquilidad.
—No les hagas caso, son unas tontas —, espeto, yo le miré —Y si tienes amigos, yo seré tu amigo...
— ¿Mi amigo? —pregunte aún sorbiendo mi nariz, sintiendo como mis ojos no podían evitar sacar cada una de las lagrimas que salían de mis ojos..
— Seré tu amigo, siempre, y siempre estaré contigo.
Levanto su pequeño dedo meñique en mi dirección y me entrego una pequeña sonrisa, entrelace mi dedo con el suyo y sonreí, aun con los ojos llenos de lagrimas...
—Te prometo, que mientras seamos amigos... Nadie te hará daño, seremos siempre tu y yo...
Después de esa promesa, con tan solo cinco años, nunca me dejo. Eramos amigos anteriormente, sí, nos conocimos dos años antes, siempre habíamos pasado todo el tiempo juntos, pero esa promesa, marco absolutamente todo, después de la muerte de mis padres, me sentía sola, el había llegado a remediar eso, a remediarlo todo.
Siempre habíamos sido él y yo... Sólo el y yo.
Abrí la puerta, encontrandome sus ojos llenos de culpa, se veía arrepentido, deprimido, una parte de mi, se le rompió el corazón ante tal escena, no podía creer que todo esto había llegado a ese límite, a ese punto. Lo amaba, pero una parte de mi... Odiaba amarlo.
Me miraba suplicante, decididó a darme una explicación del porque no se había aparecido, una parte de mi se negaba a escucharle, a pensar en que esto podría ser bueno, o que llegaría a funcionar, ¿Lo haría? Se adentro al departamento, con una mirada del gato con botas quitandose el sombrero, me sentía completamente mal al verlo, una parte de mi comenzaba a sentir culpa a filmarle.
Concéntrate Katherine.
—Lo siento Kath, tuve una emergencia, era importante —, miente, esta mañana, cuando ingrese a i********:, la fotografía había desaparecido —, De verdad lo siento.
Desplazo la mirada, arrugando levemente las cejas, mostrandome como mentía, era tan obvio y mal mentiroso, era un mal jugador, —más no una mala persona —, mordí mi labio y asentí, siguiendo su juego barato, quería saber que tan dispuesto se encontraba en llegar a mentirme a la cara. Antes, su arrepentimiento era creíble, o un poco más notorío, pero se deterioro con el tiempo, al igual que mucas cosas.
—Te escucho.
Él sonríe de lado y asiente. — Anoche me enferme, me quede dormido no pude avisarte hasta que envié el mensaje... Hoy, hoy veamos películas.
—¿Fuiste al doctor? — ,cada una de sus facciones se relajan, puedo notar que sentía que todo se había arreglado, que el realmente pensaba que yo le creía.
—Ah... sí, ya estoy mejor —, exclama, poniendo sus manos dentro de sus bolsillos, con una leve sonrisa encantadora.
— ¿Sabes que? La proxima que te enfermes... te recomiendo que le pidas algo...
— ¿Que? —, indaga con su mirada tranquila...
— Uhmm... No se. Algo que te quite lo mentiroso.
Sus ojos se abren a par, ¿Por qué piensan que mentirle a una mujer es fácil?, es imposible, me recargo en la cocina y suspiro, noté como él entre abrio los labios, ante el descubrimiento de su mentira, noté como a pesar de que intentaba hablar, las palabras no salían.
— Te juro que...
— No termines esa oración.- advertí interrumpiendolo, por lo cual sus cejas se levantaron levemente,—No hagas que empiece a dudar de cada cosa que has jurado...
— Katherine...
— Se que mientes, cada frase, cada palabra que sale de ti.. Todos son malditas mentiras. No entiendo porque sigo dándote oportunidades. Tu no cambias y yo no pienso seguir siendo tu opción...
— Es la verdad...
—No estoy tonta Saith, por lo menos procura para la siguiente bloquearme de i********:
Apesar de que quería sentir tristeza por la situación. No llegaba. Sólo enojo de que me estaba haciendo perder mi tiempo.
—Yo...
— Primer Strike.
— Katherine. Yo no...
— Yo no quiero escucharte, antes mínimo tenias toque de culpa, eres un cínico.
— Quiero ambas cosas...
— No te estoy exigiendo que dejes las fiestas, no me interesa si quieres pasar cada día en una fiesta. ¡Eramos mejores amigos! Y ahora todo te importa más que el daño que me causas. ¡No soy para ratos cabron, no soy tu maldito juguete! Tu decides siempre, los días, llevarme y también decides dejarme.
— Yo.. Lo siento...
— No te creo.
— Katherine...
— Ve a fiestas, disfruta, haz lo que quieras con quien quieras, te juro que no me interesa —, exclame llena de ira —, eso no es lo que arruino nuestra amistad, fueron tus mentiras, y el modo en el cuál comenzaste a tratarme.