Siempre creí que eramos como un cigarro,podría jurar que lo somos. Nos vamos consumiendo, lentamente quedando en cenizas. Ahí es cuando decidimos si renaciamos como el Ave Fénix, o terminaba todo. Yo no sabía renacer. Sólo corría, más de lo que jamás había corrido, mis piernas flaqueaban, puesto que me dolían demasiado. Corría, corría y solo quería llegar a casa, tenía mil sentimientos encontrados después de haber escuchado a los cinco ahí, aunque sinceramente no quería pensar mas. Miles de recuerdos pasaban en mi cabeza en un repentino relámpago haciéndome sentir mareada y confundida, los cinco no eran parte de mi, pero estaban tan introducidos a mi que era tan asqueante. Me abrumaban mucho. La realidad era distorsionada. No la conocía, los cinco me contaban una realidad, mi familia otr

