31 de diciembre 2019 Las lágrimas ruedan por mis mejillas, aún tengo el teléfono en la mano escuchando todo aquello, las piernas me temblaban como gelatina y no podía detener todos los sentimientos que me consumían. Quería comprender porque la vida nos daba estos golpes tan duros que son esperados, pero nunca tan pronto como lo que sucedió. De inmediato pienso en Santiago y en cómo no hemos vuelto a hablar luego de aquella discusión que tuvimos, y fue ahí cuando me di cuenta que por más que peleemos con esa persona debemos perdonas con el pasar de los días porque nunca sabremos cuando va a ser el último. El mensaje de voz termina y caigo de rodillas en el piso de la sala, veo a Emiliano correr hasta donde estoy arrugando un poco su traje elegante, en su rostro puedo ver el miedo y la pre

