— Necesito preguntar. — suspiro mientras trato de comprender que está sucediendo. — ¿Quién envió todo esto? Se podía notar que el repartidor estaba bastante incomodo, pero lo que sucede es que una gran cuna estaba en la puerta del departamento y dentro tenia mamelucos de todos los colores, pañales, chupetes y pequeñas medias que asemejaban zapatitos. Según el chico fue un envió anónimo, mira una y otra vez las hojas que tenía y por fin hablo. — Viene de parte de Santiago Sandoval. — Ve, no era tan difícil decir quien me lo envió, dame esos papeles para fírmalos. — el chico me tiende las hojas junto con una pluma para firmar. — puedes dejarlo aquí, sígueme. El chico carga como puede la cuna y me sigue, abro la puerta de mi habitación y lo dejo pasar para que colocara lo que tenía en las

