—No me parece justo que recibas tan rápido las cartas—se quejó mi amiga. Obviamente sabía que la carta había llegado, no le había enseñado la carta, ni mucho menos le había enseñado el teléfono que había llegado con esta, por mucho que Gemma fuera mi mejor amiga, pero eso no quitaba que hubiera muchos detalles de mi vida que no supiera, no porque no confiara en ella, seguramente era una de las personas en las que más confiaba, quizás la única a la que confiaría mi vida, pero eso no hacía que quisiera contarle y meterla en todos mis problemas. —¿Me dejas leerla?—me pregunto. La mire. —No—le dije sin dudarlo y mi amiga me miró sorprendida—Me ha contado cosas íntimas de él y no voy a compartirlas con nadie—le deje claro. Mi amiga me miró. —¿Al menos sabes si tiene novia?—me pregunto. L

