Narrado Simon Hablar con alguien sin ver si cara, sin saber cómo es su voz. Me recuerda mucho a los libros que mi madre me leía de pequeño, para ella la magia de las relaciones estaba en las palabras y no en cómo se vieran las personas, siempre me decía que en las relaciones debía ser un ciego con gran oído. Cuando me habló de la idea de que sus alumnos escribieran cartas con desconocidos y vieran lo bonito de ese acto, no pude evitar participar, se que es más típico de las mujeres el querer vivir cosas románticas pero me gusta tanto, pero quizás el crecer solo con mi madre y su amor por los libros, me cautivo de tales formas que nunca pude apartar de mí la idea de ese amor perfecto, y cuando comencé a escribirme cartas con Wendy, la esperanza de ese amor, de vivir algo que te estremece d

