Las horas en el hospital no son lo mejor del mundo, son lo peor del mundo por no decir otra cosa. Alison estaba dormida en mis piernas, le acariciaba el pelo mientras intentaba mantener la compostura. —Debemos hablar—me dijo Simón y le mire. —¿Como amigo o psicólogo?—le pregunté. Le mire. —Como novio—me dijo y le mire. —No me lo has pedido—le dije. —No creo que necesitemos pedir algo que es obvio, si nos gustamos, creo que no basta nada más—me dijo y le mire. Tenía razón pero que así fuera, que estuviéramos teniendo esa conversación para distraerme, pero no me convencía para nada ni me ayudaba en nada porque mi mente estaba en otro lado. —¿De que quieres hablar?—le pregunté. Le mire y se sentó a mi lado. —¿Estás bien?—me pregunto. Le mire. No sabía cómo encontrarme, no sabía có

