El disgusto en los ojos de Aixhad, era muy notable al grado de no fingir su malhumor. Se vio obligado a mostrar el mejor semblante posible. Se inclinó levemente ante Juno, presentándose formalmente. Noa vio la escena algo extraña, pero conociendo la afilada lengua de su hermano, no le sorprendería que hubiera gato encerrado. Ambos, se miraron con fiereza, casi mostrando los colmillos. Por más que lo pensó, le desagradaba la idea de ver a Noa, cerca de un hombre tan arrogante y prepotente. Noa merecía ser feliz. Todos los hombres en el salón, estarían encantados y enamorados de su hermano, pero, se cuestionó si verdaderamente un hombre como él duque, podría llegar a ver en Noa algo más que un matrimonio ventajoso. Incluso sabiendo que el duque Barac, era la mejor opción para sus intereses,

