Me subo en el caballo blanco y monto, me duele dejar a Argus atrás pero prometió alcanzarme, llevo un vestido blanco con una capa negra cubriendo mi espalda y parte del caballo, además de mi cabeza junto con un arco que llevo en una cajita atada al caballo. Monto por el camino que recorrimos Argus y yo, mi caballo va volando por ese sendero. Después de unos minutos de cabalgar otros resuenan tras de mí y aceleró como puedo, el caballo responde a mi orden. Un grito con mi nombre me hace detenerme un momento y me encuentro con los ojos de Carmín y los de Grecia, amabas montan el mismo caballo. -Argus nos mandó dijo que tú vendrías por aquí y que sabrías a dónde ir-me dice Grecia. -Siganme pero no se detengan-vuelvo a tirar las riendas de mi caballo y Carmín las del suyo. {=} Qué el rayo
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