No supe en que momento me desmaye, o me dormí del cansancio, lo único que sentía era un aura protectora alrededor de mí, unos brazos fuertes se enredaban en mi cintura sin dejar que me moviera y ese exquisito olor que me volvía loca, no podía negar que me fascinaba la feromona que emite el cuerpo de Andrews, abrí los ojos y mire a nuestra hija con sus ojitos cerrados, dormía tan plácidamente que no pude. contenerme la abracé más cerca de mí y volví a cerrar los ojos, a sumirme en esta paz que era solo el comienzo de la guerra —¿Por qué no ha llegado Ana? —No estaba muy segura si vendría o no, ya la conoces Alex, Ana es impredecible igual que tu —Deja el sarcasmo Michell y dile a tu estatua que deje de interponerse entre nosotros, es irritante no poder verte cuando te hablo —Si no me hu

