La llamada entrante de Alexei Moncada despertó muy temprano a Alexander, quien se encontraba acurrucado plácidamente con Avril después de haber tenido una noche apasionada. Él se levantó cuidadosamente, colocó su ropa interior, se enrolló una toalla en la cintura, salió de la habitación sin hacer ruido y se instaló en la cocina para devolver la llamada. —Hola papá, buenos días... —Hola Alexander. ¿Cómo te encuentras? —Supongo que ya sabes todo... —Desde hace pocos minutos hijo, me quedé preocupado. Si me hubieses dicho habría ido a estar contigo en tu recuperación. —Tranquilo, Albert y unas buenas amigas estuvieron apoyándome. —Quiero asegurarme que estás bien con mis propios ojos. Mañana en la noche sale nuestro vuelo para allá... Por algo has tardado tanto en volver. Además, teng

