Artemisa «¡Corre perra corre!» Es lo único que pienso. No miro hacia atrás en ningún momento. Corro a toda velocidad entre las calles de Berlín, voy a tanta velocidad que la gente se me queda mirando, pero no me importa, debo de coger distancia de esos hombres, se que corriendo llamo más la atención que si voy caminando, pero primero me pondré a salvo. -¡Hija de puta!- escucho que dice en ruso uno de los 10 hombres de que me persiguen por las calles. Joder, debo encontrar un lugar seguro y que este abarrotado de gente para perderlos de vista. Me llevan siguiendo desde que salí de Polonia, no podía salir así como así. Al final encontré un camionero que me llevo hasta la frontera y estuve caminando durante una hora hasta cruzar la frontera entre Polonia y Alemania por el bosque, pe

