Nicolás Santorini Ansioso, sí. Después de dormir cuando ya no me cupo ni una gota más de alcohol y me quedé dormido, la levantarme ni el dolor de cabeza tan impresionante que tenía pudo hacer que me olvidara de lo que había sucedido en la noche anterior. Traté de seguir mi día normal, pero el nivel de ansiedad que tenía por ir corriendo al Penthouse a abrazarla, a disculparme por lo animal e irrazonable que habia sido, a decirle que lo sentía tanto y que este maldito contrato no tenía ninguna validez porque mi corazón estaba latiendo por ella cada milésima de segundo, mi aire era ella, mi respirar era ella. ¡Estoy irremediablemente enamorado de Anastasia Persy! Y no hay nada que pueda hacer, esa es una realidad. Anoche sentí enojo, frustración y miedo cuando contesté esa llamada y la v

