Anastasia Persy — ¿Qué te parece si haces esperar a ese par de señoras y mejor me das un poco de amor? — Suspiro. — Me estas cambiando el tema Nicolás. — Cruzo ambos brazos, él se levanta de la cama y viene a abrazarme. — Sí, ahora solo tengo hambre de tí y no puedo pensar bien, pero quizás después pueda despejar todas tus dudas. — Pone ambas manos en mis brazos cruzados y tira de ellos para desarmarlos, los pone a rodear su cintura, acuna mi rostro y me besa. ¿Qué hago? Este grandulón hablándome suavecito me derrite, no sé de qué matrimonio va a hablar, pero quizás luego de que los dos tengamos lo que queremos podríamos hablarlo. Así que sin más respondo a su beso y me dejo llevar, me dejó quitar la ropa, besar el cuello, agarrar las nalgas con fuerza y me dejó ir al baño; nunca se

