Minutos más tarde… Me despido de Roxana quien vuelve a su lugar de trabajo mientras que yo me dirijo hacia la oficina de mi arrogante jefe quien me mira de manera desaprobada en cuanto piso ese lugar. — ¿Tanto tiempo para un café? — Niega con la cabeza— ¿Sabes algo? Debería despedirte. — Aquí tiene su café ¿Por qué no lo prueba en lugar de estar soltando palabras sin sentido?— señalo la taza. — ¿Crees que por ser la única secretaria que se ha postulado para trabajar para mí ya puedes hacer lo que se te venga en gana? — alza las cejas y se pone de pie. — ¿De qué hablas? — Que sea la última vez que te pones en mi contra, que no se supone que debes salvaguardar mi integridad ¿Qué pretendes al poner en mal a las amigas de mi prometida? — camina hacia mí. — Nunca va hacer la última vez q

