Ella admiro su cuerpo reluciente, y bien formado, todo en él era ridículamente perfecto. Y lo odiaba. ¿Cómo podía ser asi por fuera? Y tener un corazón tan deplorable por dentro. Pero la belleza no lo era todo en esta vida. Elian era la manzana podrida de un gran árbol. Ella salvaría al árbol, después de todo, una manzana podria hacer perder al resto. Dio unos pasos para adelante —¿Cómo esperas que te asista con esta cadena?— se tocó el cuello —Solo necesitas las manos —soltó mientras señalaba las especies. Ella puso los ojos en blanco, una reacción involuntaria por parte de ella. Se acerco hasta el tocador y tomo la esponja remojándola con las especies. Luego cuando volteo hacia atrás, y se dio cuenta de que el príncipe ya se habia metido en un gran sauna. Porque eso es lo que par

