SOPHIE Israel seguía conduciendo y yo no sabía a dónde vamos. Sostuvo mi mano un par de veces y dejó varios besos en ella, pero yo estaba nerviosa, cuando se estacionó, en frente de una hermosa casa con un gran jardín y muchas flores alrededor. —¿Dónde estamos? —pregunté sin entender nada. —En nuestro hogar —responde Israel con una sonrisa y toma a Bella en sus brazos, luego me sujeta de la mano y tira de mí para que entre con ellos. Cuando entramos, noté que es una hermosa casa, bien decorada, grande, tiene como seis habitaciones y todo es muy amplio y cómodo. Noté que Israel le dijo algo al oído a Bella y esta salió corriendo a la parte trasera. —¿Qué le dijiste? —pregunté curiosa y él sonrió. —Mi hermosa niña, desde que te conocí te pegaste a mí y no pude sacarte de aquí —Israel t

