En el camino, Donald, recogió a Valentina, la cual llevaba consigo otras cinco maletas, lo cual hizo que el grupo tuviera que apretarse los unos contra los otros para poder caber todos dentro de la camioneta. Después de un tiempo conduciendo, todos llegaron al aeropuerto, y después de dejar todas sus maletas, las cuales entre todos juntos llegaban a superar la treintena, cosa que dejo sorprendidos incluso a los empleados del aeropuerto, Donald y su grupo esperaron hasta que su vuelo estuviese listo para partir. —Donald, por cierto ¿Cuándo nos vas a dar nuestros pasajes? —pregunto Sarah, mientras estaba sentada, en una de las sillas de espera del aeropuerto, junto con todos los demás. —Es cierto, se me había olvidado —dijo Donald, antes de levantarse, y sacar los pasajes de todos, empeza

