Bruno se había cambiado en tiempo récord, y en menos de cinco minutos ya estaba abajo tomándole la mano a Dolly, para irse en el avión privado que lo llevaría a ese alejado país europeo. Antes de irse, Axel se acercó a su hijo viéndolo de pies a cabeza; fue en ese momento que el padre no esperó mucho para abrazar al gemelo con algo de rudeza diciendo: —¡Mi muchacho va a su primera cita con su destinada!, crecen tan rápido, todavía recuerdo cuando apenas eras un cachorrito tierno y travieso. ¿En qué año tendré nietos?, ya quiero ver esos cachorritos corriendo por toda la mansión —pregunta Axel entre risas—, trátala bien, pero siempre dejando en claro quien es el alfa, ¿entendido? —aconseja Axel despeinándole el cabello corto a Bruno que sonrió diciendo: —Claro que si padre, y con respecto

