Ese mismo día en América: Montaña de los Wolfgang Después del desayuno, Axel, Meridia los gemelos y Aurelia, junto con “Eli”, fueron a la oficina para hablar en privado sobre la misión que tuvieron, y por supuesto, sobre la joven que habían traído. Mientras caminaban rumbo a la oficina, Miranda aprovechó para sujetarle la mano a Leo pensando que, si estaba con él, los dioses no sospecharían de ella y no pensarían matarla. «Lo utilizaré como escudo» piensa la joven viendo con sospecha a todos los presentes, sintiendo como Aurelia, quien era la hija de la diosa Selene, no le quitaba la mirada de encima. Por otra parte, Bruno pudo observar cómo Eli le sujetaba la muñeca a su gemelo, y casi sin poderlo evitar se cubrió la boca para ocultar su sonrisa, porque desde esa poca distancia, podía

