—Siempre tan crédulo Misael, no ha cambiado esa parte tuya — sonríe la morena —No debería sorprenderte, mi padre es un importante jefe militar en Italia. —Pero, ¿Por qué?— el chico se aleja un poco — ¡Tú tienes un hermano cómo nosotros! — ¿Ese imbécil?— ríe —Ya no existe, me encargué de él como lo haré con ustedes, ¿Sabes? Él también era veloz como tú, pero no fué suficiente para escapar de mí. —Eres una cínica— masculla Liesse poniéndose de pie — Mataste a tú propio hermano, no mereces siquiera llamarte humana. —Me desagradas tanto Liesse — la observa con desdén —Te eliminaré del mapa a tí primero. — guiña un ojo al ruso— De tí cariño me ocuparé luego, no irás a ninguna parte, ¿Verdad? Con una carcajada cínica se encamina hacia la alemana dispuesta a todo. Mientras tanto en las cerc

