Capitulo 18

4092 Palabras
--¡Está arriba!— Recarga su arma apoyándose de la pared unos escalones más arriba de donde los hombres subían de dos en dos procurando no tropezar. El pelinegro golpea la coronilla de su frente con la punta de su pistola buscando lucidez antes de asomarse y disparar sin cuidado dándole a tres de ellos que cayeron por los peldaños hacia abajo. Tres menos, faltaban once. Fijó su atención en el interruptor de luz y, sin pensarlo dos veces, corre cortando la electricidad del pasillo agachándose en medio de la oscuridad y los escucha maldecir, llamándolo entre groserías y promesas de muerte que cumplirían cuando lo encuentren. Se quitó una de sus botas negras rápidamente; desde el pasillo en cada extremo habían dos ventanas pequeñas que dejaban entrar un poco la luz de la tarde y era suficiente luz para ver las figuras de los hombres que subirían pronto. Lanzó la bota al otro extremo haciendo ruido a lo que los hombres subieron rápido pensando que pudo haber tropezado desde ahí, había sido el mayor error de los tipos quienes subieron casi todos en fila entre la oscuridad acercándose al pasillo de donde había prevenido el ruido. Y Minying disparó sin control y los cuerpos caían, ellos gritaban e intentaban escapar de entre sus propios compañeros tratando de que las balas que los sorprendieron no los lastimaran pero fue difícil escapar cuando no sabían a donde apuntar, en un pasillo angosto y vacío. Para cuando le disparó al último hombre que quedaba en pie justo en la cabeza fue que pudo pegar sus puños contra el suelo gruñendo de rabia y negando sin descanso con todo el cuerpo temblándole por la acción y el miedo de ser asesinado por tantos hombres robustos y armados, pero logró vencer a final de cuentas, aún herido, con todo dándole vueltas y sin la fuerza que le hubiera gustado tener para afrontar todo este desastre. Fue en busca de su bota colocándosela con paciencia, misma paciencia con que ató los cordones; se tomó su tiempo para bajar los escalones limpios como los que fue pisando, llenos de sangre. Alzó sus piernas para pasar encima de los cuerpos inmóviles de los muertos y los que aún no despertaban de la inconsciencia. Todo olía a sangre, olía a muerte, a soledad y agonía retenida en su interior sin poder salir. Para cuando estuvo fuera de la base y la brisa fría de la tarde impactó contra su delgado rostro Minying cerró los ojos por un instante haciendo un corto repaso por lo que había sido lo desastrosa y nefasta semana luego de bajar de aquel barco que lo guardó por seis meses; fue ingenuo al pensar que luego de aquel gran logro en su vida ésta sería la mejor semana, disfrutando al lado de su esposo lo que sería la “celebración” en nombre del nuevo Marín de la nación. Pero en cambio estaba parado en las afueras de una base militar, en una montaña llena de nieve por donde se le vea, con una herida profunda en su espalda, teniendo alucinaciones por corto tiempo y… con nuevos muertos sumados a la lista. La verdad era que no recordaba a cuantos había asesinado por sus crímenes, no podía aclarecer su mente buscando entre sus recuerdos el rostro de hombres que habían hecho cosas malas pero ahora, aún si vio a los trabajadores de aquel empresario por cortos segundos presentía que los recordaría para toda la vida. Nunca se había sentido tan sólo como ahora, ni tan cansado de todo. Abrió los ojos para subir la vista hacia el cielo lleno de nubes que cubrían los rayos del sol apenas mostrando el resplandor a través de las mismas. Se tambalea un poco por el mareo fuerte que azotó todo su sistema pero pudo enfocarse en lo importante, pues caer desmayado ahora podría atribuirse como un lujo, caer en la oscuridad absoluta significaba desconectarse de los problemas y descansar… pero no ahora. Fue caminando con pesar hasta una de las camionetas que estaban ahí dejando un poco de su humanidad en cada pisada lejos de la base. *-Aguantare-* Él lo hizo después de todo, aguantó y salió un poco más destrozado de lo que entró esa mañana donde si creyó que su mundo se fue a la mierda pues ahora no cabía duda de que así era. Cerró la puerta de la camioneta. --No viniste.--…--Se esfuerza en sonreír con pesar encendiendo el motor de la camioneta echándola a andar.--…--N-no te sientas mal, Hec sólo estás molesto eh.--…--Solloza sin apartar la vista del frente con los párpados pesados y hablando sin realmente saber que dice. Estaba ebrio de dolor.--…--Están muertos ¿Por qué se siente tan mal justo ahora? Es… d-diferente. No es tu culpa, es mía por ser malo. Lo siento, mi amor.— Unas caricias en su cabeza le hicieron abrir los ojos con pesadez, la luz era realmente tenue en un cuarto de paredes blancas. --Hasta que por fin.--…--Era Jiu quién acariciaba su cabello con paciencia mientras él yace acostado boca abajo en una camilla.— --¿Dónde estamos?--…--No abre por completo los ojos ya que la claridad le hace daño.— --En un hospital. Llevas sedado casi una semana.— Minying se quedó un poco sorprendido al escuchar a su hermano diciendo aquello. Se sentía cansado y con menos fuerza pero tiene recuerdos de lo que pasó en la base como si todo hubiese ocurrido hace sólo horas atrás. --Me has pegado un susto terrible.--…--Decide hablar sabiendo que su hermano menor debe estar procesando que ha estado inconsciente por varios días.--…--Un soldado y yo te trajimos al hospital luego de… ya sabes.--…--Hablar de aquel día era difícil para todos últimamente.--…--Estás vivo de milagro.— Minying sonríe sin ganas antes de hacer una mueca de asco que Jisung no la notó. El mayor estaba sentado en la punta de la camilla moviendo sus piernas desde la altura de la camilla ya que pues, al parecer la genética de los hermanos Lee ha sido injusta si hablamos de la altura. Ambos hijos no pasaban de metro setenta; eso era un número muy bajo teniendo en cuenta la altura de la mayoría. --¿Qué ha pasado mientras he estado dormido?— --Unas cosas de locura.— --Te escucho.— --Dejaste heridos… --Ocho.--…--Responde rápidamente viendo a su hermano de reojo. Los recordaba muy bien.— --Ocho, si. El caso es que cuando la Policía llegó hicieron la investigación, interrogaron a cada soldado al igual que los tipos que dejaste vivos. Las cosas están bastante movidas desde entonces porque los soldados hablaron de lo sorprendente que fue tu intervención en el ataque aún estando en tu… condición.--…--Hace silencio por un momento indignado con Chimmae y Héctor por no haberle dicho desde antes como estaba Minying.--…--El primer día los desgraciados no quisieron hablar mucho, lo fuerte vino el tercer día donde lograron sacarle información a uno de ellos.— --¿Y?— Jisung detiene las caricias alejando su mano para juntarlas en su regazo mirándolas como si fueran más importantes que la conversación con su hermano. --Digamos que gracias a tu intervención han logrado dar con varios puntos donde exportaban sustancias ilícitas y algo más. Los medios no dejan de hablar en como gracias a ti han logrado darle un ultimátum a una poderosa red de narcotráfico.— Minying sonríe irónico. --Un héroe mis pelotas. Cada vez estoy más harto de este gobierno de mierda, Joder ¿Te digo en que fue lo que creí? Que afuera estarían un par de policías del doble de mi tamaño esperándome en la puerta para que cuando me dieran el alta me encerraran en la cárcel más segura del país.--…--Para Minying resultaba lógico teniendo en cuenta que asesinó a tantas personas.— --No estás del todo limpio por si es lo que piensas. Todos dijeron que atacaron la base porque su jefe se los ordenó ya que asegura que el coronel Minying asesinó a su hijo.— --Espera un momento…--…--Intenta darse la vuelta pero Jisung se lo impide.— --No puedes apoyar la espalda hasta que sane un poco más.— Minying rueda los ojos negando. Al menos tenía una mejor apariencia, ya no parecía un muerto andante sin ningún tipo de brillo en los ojos. --¿Me estás diciendo que los tipos dijeron que su jefe les ordenó matarme porque sospechaba que asesiné a su hijo?— --Exactamente, y si, sé que debes estar conectando todo. El único soldado asesinado antes del ataque fue Lim Jaemin, hijo de Lim Jaebeom --Héctor dijo que era un empresario muy importante.--…--Recordaba las palabras de su esposo.— --Lo era. Como ya has de comprender toda la autoridad está buscándolo porque se ha descubierto que es un Master de la droga y otros delitos un poco más delicados.— --¿Más delicados?--…--Frunce el ceño.— --Tráfico humano.— --Joder.--…--Deja el rostro hundido en la almohada suspirando hondo y largo.— --La Policía logró tener información más a fondo de lo que se dedicaba esta red “narcotraficante”.--…--Hace comillas con sus dedos.--…--Ayer vi en televisión que lograron dar con varias personas que habían estado desaparecidas desde hace meses. Minying, has matado a muchos en la base pero sin saberlo haz salvado a muchas más personas.— Minying no quería hablar. No podía alegrarse porque aún estaba muy reciente su “hazaña”, pero no podría renegar de sus acciones teniendo en cuenta que hacer lo que hizo llevó a las autoridades a dar con varios puntos ilegales rescatando personas y exterminando un poco la distribución de sustancias tóxicas. No había un nombre exacto para definir lo que sentía ahora, sólo puede decir con certeza que se siente suelto, pero de mala manera. Suelto en un abismo sin fin con el pecho oprimido. --¿Y Héctor?--…--Deja caer la cabeza por completo en la almohada esponjosa.— --En mi presencia no nombres a ese imbécil.— --Jisung… --Jisung nada, Minying. El desgraciado ni siquiera volvió para ayudarte. Pudiste haber muerto.— --Está molesto.--…--Parpadea intentando convencerse a si mismo de que Héctor no lo abandonó porque lo haya querido.--…--Y dolido.— --¡Me importan tres pepinos!--…--Se baja de la camilla dándose vuelta para encarar a su hermano.--…--No intentes justificarlo, estamos hablando de que te abandonó con una herida fatal en la espalda, estabas al borde de la muerte todo ese tiempo ¡Hablamos de muerte! Palabras mayores. Ya no mas Minying ¿Entiendes?. Es que si el Minying de hace cinco años hubiese estado allí solo no salía vivo ni haciendo pacto con el diablo.--…--Se cruza de brazos mientras habla y, sin darse cuenta, está caminando por toda la habitación.--…--Lo único que le agradezco a ese esposo tuyo es que te haya entrenado porque sin eso no la cuentas.— --Él tal vez, t-tal vez no pensaba que… --¿Qué? ¿que no podrías morir de hipotermia, desangrado, mutilado, fusilado, baleado? Si, está bien; estaba molesto, yo lo respeto, no hiciste lo más inteligente cuando viste las fotos lo entiendo.--…--Se apunta con su índice.--…--¡Pero al menos pudo decirme! Yo pude haberme quedado contigo, ayudarte a luchar porque también fui soldado. jamás te abandonaría en algo como eso. No perdono su egoísmo nunca.— Se sienta en el sillón que está apegado a una de las paredes; estaba vestido tan sólo con unos pantalones azul marino rotos en las rodillas, una polera blanca y el cabello alborotado. Su semblante no era el mejor, la expresión desinteresada y las bolsas bajo sus ojos expresaban su cansancio. --Mientras veníamos para acá tu no dejabas de decir su nombre entre delirios; repetías una y otra vez que eras muy malo, tu pulso era débil. Es un milagro que estés vivo y todo es gracias a ti mismo porque defendiste tu vida solo. No le necesitas, lo demostraste hace días y Héctor dejó en claro que tu infidelidad tiene más peso que lo que tu vida importa para él.— Ante lo último Minying sólo cerró los ojos mordiendo su labio inferior evitando llorar. Una parte de él le daba las razones por las cuales su esposo no fue a ayudarle pero la otra parte estaba muy de acuerdo con las palabras de su hermano. --¿Mamá y papá? Imagino que saben todo lo que ha pasado.--…--Cambia de tema.— --Saben gran parte de la historia pero no completamente. Mamá está aliviada porque estás bien y no irás a la cárcel.— --Las fortunas de un coronel.— --Supongo.--…--Se encoge de hombros.— --Son una mierda.— --No sólo estás libre por ser coronel; ellos atacaron, tu defendiste, no obligaste a ningún soldado a quedarse y te preocupaste por la seguridad de ellos antes que la tuya. Eso es muy heroico ante los ojos de cualquiera.— --¿Hasta para la Policía?— --Hasta para ellos. Teniendo en cuenta que no han dado con algo que te vincule con la muerte de Lim sigues siendo un héroe hasta que algún día se demuestre que lo mataste.— El menor lo mira con espanto. --¿Y tú como sabes eso?-- --Daniel, el soldado que me ayudó a traerte me dijo ciertas cosas.— --¿C-como es que lo sabe?-- Jisung abrió su boca para responder pero en eso la puerta se abre y deja a la vista a un hombre alto vestido con uniforme blanco, lleno de insignias en el área del pecho. En su mano izquierda tiene su gorro de capitán y en la otra trae dos rosas rojas. --Ah ya despertaste.--…--Sonríe amplio.— Minying le devuelve la sonrisa desde su posición. Jisung no hace más que mirar a Chimmae de manera acusadora. El capitán venía todos los días a la misma hora de almuerzo para ver como estaba Minying. --Hola, Chimmae.--…--Saluda con una sonrisa sin ganas.— --Me alegro de que hayas despertado.--…--Se acerca hasta la mesita que esta justo al lado de la camilla dejando una rosa encima de la misma.--…--Esta es para ti.--…--Minying responde con un bajito “gracias”.--…--Y esta para ti.--…--Le extiende la otra a Jisung quien solo mira la rosa y al capitán sin entender.— --¿Para mi?--…--Pregunta como cuán perdido.— --Si. Has estado toda esta semana metido cuidando a tu hermano debes estar cansado también. Fue imposible no traerte un detalle.— Jisung agarra la rosa con cuidado. --Gracias, no debiste hacerlo. Minying es mi hermano y estoy aquí porque quiero, no por obligación.— Chimmae sonríe amplio. Jisung sólo había visto esa sonrisa un par de veces y eso fue antes de que se fuera de golpes con Kim. Realmente, era una sonrisa resplandeciente y llamativa, se podría decir que hasta reconfortante y contagiosa. Si Jisung no supiera la crueldad de aquella sonrisa fácilmente hubiese podido contagiarse. Jisung le tiene miedo no va a negarlo. --Tampoco fue una obligación para mi tener un detalle contigo.--…--Se da la vuelta centrándose en Minying de nuevo.--…--Va mejor.--…--Señala la espalda.— --Ya lo creo aunque desde donde estoy no puedo ver. ¿Cómo van las cosas en la Marina?-- --Bien. Digamos que no hay mucho trabajo este mes hasta que haya nuevo alistamiento.— --Oh, comprendo.--…--Frunce sus labios sin saber que más decir. Estaba hablando con Park Chimmae; su capitán, amigo y su acompañante de noche. Se sentía un poco extraño hablar tan tranquilo como si lo que hubieran hecho tan solo fuese parte de la imaginación y nada real pero pasó. Ha pesar de todo Minying agradece la comodidad de esta conversación.--…--Tú… ¿Has hablando con Héctor?--…--Pero debe romper la comodidad.— --Desde el ataque en la base no le he visto más.--…--No deja de sonreír.— Minying pensaba que Chimmae, a pesar de ser un ex militar y actual capitán de la Marina, era bastante risueño sin importar que pasaba de los treinta y cinco. Ahh pero es que el no sabe quién era realmente su capitán; un hombre despiadado sin empatía y crueldad máxima. --Supongo que ya sabes que se enteró de todo.— --Si, y me dio mis buenos golpes por ello. Me lo merecía, está bien.— --Lo siento por lo que te incité a hacer esa noche. Su amistad quedo arruinada.— Chimmae simplemente alarga su brazo hasta que sus dedos tocan la nariz de Minying otorgando un toque juguetón. --No te preocupes por eso. Has perdido más que yo en todos los sentidos. Enfócate mejor en recuperarte.--…--Minying asiente.--…--Ya debo irme pero estaré al pendiente de ti en todo lo que pueda.— --No es necesario, de verd… --Lo hago porque quiero. Eres mi Marín después de todo.--…--Sonríe y se aleja hasta la puerta.— Jisung se levanta y sale detrás de este dejando a Minying solo en la habitación perdido en sus pensamientos y sin ganas de llamar a su hermano mayor. --Chimmae.— --¿Mhm?--…--Lo encara. Joder Jisung había olvidado lo alto que este hombre es.— --¿De verdad no has sabido nada de Héctor?--…--Pregunta con un tono más bajo.— --No. No tendría porqué mentir.— --Teniendo en cuenta como eres estoy en mi derecho de dudar. Le hablas a Minying como si de verdad sintieras pena por lo que ha pasado y… Chimmae alza la mano para evitar que siga. --Las personas a veces deben escuchar lo que necesitan escuchar. Tu hermano no sabe cómo soy en realidad y es mejor así, al menos mientras se recupera ¿O me estoy equivocando?--…--Park no dice nada y sigue ahí parado dándole mirada fija a los ojos marrones.--…--Hizo más de lo que debió. Yo no creí que saldría vivo de ahí.— --Eres… extraño.--…--Jisung lo analizaba cada vez un poco más y la conclusión era la misma: Chimmae era un tipo realmente extraño.--…--Todos te ven y creen que eres alguien amable pero en realidad eres una m… --Mierda.--…--Termina por Jisung.— --Exactamente, de lo peor.— Chimmae amplía más su sonrisa como si lo que hubiese dicho Jisung hubiera sido el mejor halago de la vida. --¿Tú crees que la mierda elige ser mierda porque sí? A nadie le gusta ser mierda pero en mi caso es inevitable.--…--Da un paso hacia adelante quedando cerca de Jisung pero no tanto, solo lo suficiente para que ambos pudieran hablarse en aquel pasillo de hospital.--…--Aún si soy lo más malo del planeta tengo mis fuertes; hacer que los demás me quieran por algo que no soy. Es suficiente para alguien que actúa lo que no puede sentir.— Acerca su mano hasta el cuello de Jisung apenas tocando con sus dedos la piel blanquecina. La garganta del piel pálida se mueve al pasar saliva pero no se aleja, no demostraría su miedo por este hombre guapo pero podrido a la vez. --Mientes y engañas.--…--Chimmae lleva los dedos hasta el mentón de Jisung.— --Sobrevivo, lo cual es diferente. Y sé lo que a la gente le gusta. Fue difícil porque prácticamente fue un estudio.--…--Alza el rostro un poco más y transforma su expresión desinteresada en una suave que a Jisung le llenó de escalofríos por todas partes.--…--Oh Jisung, eres tan bueno, Ojalá y tu hermano se de cuenta de que todo lo que le dices es por su bien-ah, no te gusta verlo sufrir porque es lo único que te importa.--…--Acuna su rostro.--…--No te castigues más por no haber podido descifrar lo que pasaba en la base, Minying está bien, no es tu culpa que haya estado dormido tantos días en un hospital por el colapso.— El menor abre la boca levemente para decir algo pero no puede, es extraño como se siente engatusado. --N-nada de lo que dices es cierto.--…--¿Por qué carajo estaba tartamudeando? Chimmae pasa su pulgar por la mejilla sonrojada apartando una lágrima. ¿Por qué lloraba? Se pregunta Jisung internamente.--…--Estás podrido, eres un maldito desgraciado que… Chimmae pasó sus brazos por el cuerpo ajeno para atraerlo en un abrazo que Jisung rechazó en un principio pero teniendo en cuenta la diferencia de tamaño y fuerza se quedó quieto. La única excusa para si mismo en todo esto era que llevaba demasiado tiempo solo, esta semana no vino nadie a cubrir su turno con Minying y fue realmente cansado. Hacía demasiado tiempo que nadie le abrazaba, que nadie le frotaba la espalda y le susurraba pequeños “shh” casi inaudibles. Pero Chimmae lo estaba haciendo ahora. --Estás temblando.--…--Agrega Chimmae mirando un punto fijo del pasillo.— Temblaba pero de rabia e impotencia porque la situación en la que se encontraba era netamente humillante. Chim acuna el rostro de Jisung de nuevo para separarlo con cuidado de su cuerpo mientras admira sus mejillas mojadas y ojos brillosos, se veían aún más brillosos debido a la claridad de los focos que iluminan el pasillo blanco, la piel de Jisung era sin duda más blanca ahora. Limpió las lágrimas con cuidado. --De verdad que eres una mierda.--…--Pero aún si lo dice no puede alejarse de Chimmae.— --Los que me conocen dicen eso constantemente, claro, si es que viven para contarlo. Pero cuando ellos sienten dolor por amor, culpa, abandono o un sinfín de estupideces por las que suelen quejarse… ¡Woala!--…--Sonríe amplio de nuevo dejando lo dulce en el olvido.--…--Ansían no sentir, no llorar… ser como yo. Espero que nunca llegues a ese punto donde algo te duela tanto que envidies mi insensibilidad.— Chimmae estaba ido en los ojos cristalizados de Jisung. --¿Qué se siente llorar?--…--La pregunta deja confundido a Jisung.— --No puedes estar preguntando eso.— --Lo hago. Lo único que sé es que son hermosas y contradictorias; unos lloran mientras ríen, otros mientras alguien ha muerto y otros solo porque sí, como si abrieran la llave de un grifo cada vez que se les da la gana. Ahora estas tú que lloras solo porque te dije lo que querías escuchar.— --Estás enfermo.--…--Chimmae ahora pasa las manos por el cabello oscuro de Jisung.--…--Siento lástima por ti.--…--Park ni se inmuta.— --Si piensas que tus palabras pueden afectarme estás equivocado. Es más, me satisface saber que alguien que ha visto mi verdadero yo sienta algo por mi que no sean ganas de asesinarme.— --Quiero matarte.--…--Prácticamente gruñe.— --Quiero besarte.— Y Jisung, quien había estado temblando de furia y algo más deja de temblar a causa de lo que dijo Chimmae. --Podré no sentir nada pero sigo siendo humano; me molesto, me alegro, yo deseo. No soy un tronco muerto.— Ahora si da dos pasos hacia atrás colocándose su gorro de capitán sin dejar de sonreír, pero la sonrisa era macabra porque los ojos estaban vacíos como un muñeco de cera sin expresar lo que su resplandeciente dentadura disfraza. --Te diré lo único real que tengo: por un día, me gustaría poder sentir todas esas cosas que ustedes sienten, así sea un poco y si tuviera que dar mi vida a cambio de ello la daría sin dudar.— Dio vuelta yéndose sin mirar atrás y no fue hasta que desapareció del pasillo cuando Jisung se permitió respirar con normalidad llevando una de sus manos hacía su pecho agitado, al fin podía moverse a voluntad. Tantas personas suelen decir que se sienten hipnotizadas al ver la maravilla de alguien pero ¿por qué no decían que pueden quedar hipnotizados al ver la maldad de alguien? Jisung acababa de descubrir que era posible sentir tanta curiosidad por la maldad que se llevaba tu fuerza.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR