Era un sábado normal y Lía estaba en el sofá leyendo, tenía una taza de café a un lado y bebía de ella sin despegar la vista de su lectura, su gusto culposo eran las novelas eróticas y aquel libro estaba realmente caliente con su buena dosis de romance para que todo fluyera de maravilla. Se sonrojaba de vez en cuando y sus labios ponían una breve "o" de sorpresa en algunas ocasiones. Liam no dejaba de verla mientras escribía una canción, le gustaban los morritos que hacía de vez en vez o como se mordía el labio. Tenía curiosidad de saber, así que se levantó de su silla y se acercó. –Por Dios ¿Qué tanto lees? –Liam entre risas le quitó a Magnolia el libro de las manos haciendo que ella saltara del sofá. — ¡Devuélveme mi libro! –Ella era muy más baja que él, lo alzó por encima de su cabeza

