Tomando chocolate caliente, Troy intentaba ignorar los aullidos tristes de su lobo ante la abrupta separación que había tenido con su pareja. A pesar de que Rayan no se había ido inmediatamente como le había dicho que hiciera, aun así, todo el tiempo que pasaron juntos se sintió demasiado corto para ser justos. Y con un ardiente dolor en su alma y una angustia que ocultó en lo más profundo de su corazón para que su alfa no lo sintiera a través de su lazo, lo observó partir con los primeros indicios de la luz del sol. Y en cuanto se fue con la promesa de volver por él, a Troy le pegó la soledad una vez se encontró a solas, sintiendo... Frío, ante la ausencia de su alfa recién unido. Con el dolor de su alma, Troy se acurrucó en una bolita en el centro de su cama y se cubrió con las manta

