Capítulo 39

2474 Palabras

Mordiendo la uña de su pulgar, Troy observaba ansiosamente como el sol comenzaba a salir nuevamente, mostrando unos alegres y luminosos rayos de sol que daban la sensación, la ilusión de que mantendría calentitos a las personas si se paraban directamente bajo ellos. Pero el omega sabía mejor que nadie que aquello no funcionaria, no con las frescas ventiscas que soplaba de vez en cuando, agitando todo a su paso, y no cuando unas nubes grises comenzaban poco a poco a invadir el cielo. Troy no sabía si aquello era signo de mala suerte o no, como fuera, lo único que sabía el lobo omega, era que se le estaba acabando el tiempo. Y lo peor de todo, es que no era al único. Por más grande que fuera la mansión del alfa líder y tuviera tantas habitaciones como uno imaginara, de nada había servido

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